Nano Stern: «La música tiene la capacidad de estimular muchas áreas de nuestro ser al mismo tiempo»

Nano Stern, referente de la nueva canción chilena, recala en Madrid con “Nano Stern + Amigos”, una cita para amantes de la canción de autor y las músicas con raíz.

Virtuoso de la guitarra, el violín o la nyckelharpa, Nano Stern conjuga el viejo oficio del trovador, la memoria y una especial conexión con el público. EFE ha conversado con él cuando cumple 25 años sobre los escenarios.

El abanico musical de Nano Stern (Santiago de Chile, 1985) abarca desde la tradición del canto popular chileno, hasta el rock, pasando por la música antigua, hasta el jazz, elementos que resultan una especie de nueva trova contemporánea que bebe también de las raíces folk de las que brota algo nuevo.

Nano Stern: Mi abanico musical es muy amplio. Para mi no existen muchas líneas divisorias porque cuando uno transita por ellas no sabe cuando pasa de unas a otras…. Al final todos estos lenguajes tienen que ver, dialogan entre sí, así lo siento yo. Y precisamente, esa costumbre de abarcar tantas tendencias distintas me hacen no ser especialistas en ninguna de ellas, pero que en un mundo plagado de tantos especialistas, del gusto por fragmentar, bienvenidos sean también los generalistas que tienen la capacidad de ver desde lejos, y entender las relaciones existentes entre ellas.

EFE: Comenzaste en la musical clásica, tocando el violín, con apenas tres años. En la adolescencia, incursionaste en el rock como integrante de diversas bandas. Cómo fue este proceso.

El cantautor chileno Nano Stern. Foto: Erick Valero

Nano Stern: Mi proceso musical empezó siendo muy pequeño, en mi casa había mucha música, mi padre era acordeonista, mi hermana cantante, siempre estuve rodeado de música. Si, los tres años me regalaron un violín y empecé a tocar. Con la adolescencia investigué con otros instrumentos, la guitarra, el piano y formé mis primeras banditas y así entré en el rock, en esa búsqueda adolescente y hormonal de otras cosas. A través del rock conocí los Jaivas que están metidos en el folclore latinoamericano, y a través de ahí, empecé a profundizar, a abrir el abanico de posibilidades musicales.

Y de la música llegué al mundo de la canción. Empecé a escribir mis primeras canciones a los 15-16 años, y a colaborar con músicos con más experiencia y así, me fui abriendo al mundo de la palabra, al que al principio he de confesar no prestaba mucha atención, algo que es muy típico del que viene de la música instrumental, pero que poco a poco empezó a acaparar mi interés y mi energía, y que -a día de hoy- ha hecho de mi un cantor, un escribidor de textos no necesariamente musicalizados, bueno, aunque creo que los textos son todos musicales porque el lenguaje es una cosa profundamente rítmica y melódica. Y así fui paulatinamente pasando de ese mundo de la música instrumental al de la palabra, y hoy me desenvuelvo en ese maravilloso cruce de universos que es la canción.

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EFE: Llevas justo 25 años sobre los escenarios y 10 discos de estudio, muchos reconocimientos musicales, pero de qué puedes decir que te sientes más orgulloso, qué te produce mas satisfacción.

El cantautor chileno Nano Stern. Foto: Erick Valero

Nano Stern: Del oficio de cantor, sin duda, ya que, al margen de la gran industria, de lo comercial… es un oficio milenario, que viene del bardo, que preservaba aquella tradición oral del contar, cantar y trovar. Este precioso oficio del trovador, que no salió como se dice de Cuba en los 60, sino que mas bien del sur del Francia y otras partes hace más de mil y pico de años, e incluso antes, con los rapsedos y aedos en la Grecia Antigua… Pues, a mi, eso me hace sentir lindo al poder decir que he construido mi camino como aquellos, cerca de la gente, recorriendo el mundo con mi guitarra al hombro.

EFE: En tus directos, resalta la presencia de tu voz, cargada de emoción, de cercanía,… ¿Como es ese momento de salir al escenario, del concierto?.

Nano Stern: Ese momento del concierto es el que más te gusta de mi profesión. Es maravilloso. El contacto con el publico en el escenario me encanta y es con lo que más disfruto. Te diría que es de esos pocos procesos rituales que quedan ya en nuestra cultura occidental contemporánea en la que todo está tan desacralizado, tan desprovisto de intención ritual….Yo me lo tomo muy en serio, pongo toda la intención, porque creo que cuando se sale a un escenario hay que honrar al cariño del público que va a verte, que paga por verte, por eso has de salir con toda la energía, con buena honda. La música tiene la capacidad de estimular muchas áreas de nuestro ser al mismo tiempo y los conciertos son el espacio ritual donde eso sucede.

EFE: Imposible no citar tu disco ‘Nano Stern canta a Víctor Jara’, un trabajo con 12 versiones de sus canciones más emblemáticas, un homenaje que también dio lugar a un documental. ¿Qué significó grabarlo en el Aula Magna de la Universidad de Santiago, donde Jara fue detenido (y después asesinado) tras el golpe de Pinochet?

Nano Stern: Quise mostrar quién era realmente Víctor, la persona, más allá del mito, un hombre creativo, vital, sonriente, lleno de energía. Víctor escribió todas sus canciones curiosamente en pleno goce de su vida, es decir antes de estar cruzada con esa energía trágica y martirizante con la que le recordamos. El elemento que mas le definía era la ternura, su manera austera, solo con la guitarra. Éste es el mejor homenaje que se le puede hacer, sin grandilocuencias, en directo, íntimo y sentido, como él era.

EFE: En ‘Aún creo en la belleza’ (2023), planteas toda una declaración de intenciones, de reflexiones sobre la belleza

Nano Stern: Podía decir que ahora es un manifiesto. Eso me dicen, pero en realidad cuando lo escribí me salió de manera natural. Si lo analizas es: “aún” porque a pesar de estos tiempos, a pesar de este mundo tan delirante que nos ha tocado vivir donde la belleza está tan desacreditada y “creo”, porque puede ser de creer y de crear, ambos van en contra de esa lógica todavía sumida en lo postmoderno, en la que todo es relativo… Pues, ante eso, yo creo en “la belleza” en todas sus manifestaciones, sobretodo en las intangibles: la belleza de la virtud, de la amistad, del cariño, sin las cuales la vida sería muy difícil, sobretodo en estos tiempos de mierda que nos toca vivir.

El cantautor chileno Nano Stern. Foto: Erick Valero

EFE: Hablas de conceptos como los no-lugares, la no-música, y para explicarlo lo comparas con esa espantosa uniformidad que exportan las grandes cadenas de consumo, todas iguales, desnaturalizadas, sin raíces, sin la personalidad del país donde se está.

Nano Stern: No-lugares es un término acuñado por la antropología, son lugares anónimos que pueden ser intercambiados unos por otros: los supermercados, los hoteles, los aeropuertos, las consultas… lugares uniformes que no tienen el más mínimo sentido de identidad, de arraigo, y provocan ese sentido de no-pertenencia. Pues bien, esto ha permeado desgraciadamente en muchos niveles de nuestra cultura, como la música. Cuando uno escucha la música actual de distintos lugares observas que son las mismas canciones, suenan igual, la puede hacer la IA. Pero ¿qué es lo que NO hay ahí? ¡No hay alma!, eso que en España llamáis ‘duende’. Federico García Lorca lo definía: “no es la forma, es el túetano de la forma” y eso, es precisamente lo que caracteriza, lo que tiene que tener, la música. Sin embargo hoy día abundan esas no-músicas que dejan una sensación de vacío. Yo elijo revelarme contra eso y hacer una música orgánica ante esas formas vacías.

EFE: Dices: “Creo de manera militante en el rigor formal, en la poesía”, o sea, eres un militante de la forma…

Nano Stern: En la disciplina de la música y la poesía existen tradiciones tremendamente fecundas en la tradición occidental que no son más que una búsqueda formal de la belleza. Las estrofas fijas, los sonetos, las décimas, o las coplas son productos de una tradición oral que cayeron en desuso con la llegada de las vanguardias a finales de XIX y principios del XX. En el siglo XX se asume esa ruptura como la nueva tradición dada y de ahí empieza a andar de nuevo, a hacer ruido …… Yo no comulgo con eso, soy defensor de estudiar la forma no por un afán tecnicista ni retrógrado sino porque ¡es maravillosa!. Nos estamos privando de estudiar esas formas que son de una belleza espectacular, cosas como el verso medido dan una musicalidad y viene de la tradición oral.

Para mí, la rima, esconde en realidad toda una liberación. Cuando se habla de verso libre, me pregunto: ¿libre, de qué?, ¿no puede acaso ser esa libertad una atadura a tu propio ego, a un mero capricho de libertad? ¿No será más bien atenerse a ciertas reglas una manera de liberarse de la vanidad del propio ego?.

Un ejemplo maravilloso es la décima porque nace en el barroco español como un artefacto poético muy intrincado, complejo, que cae en desuso en España pero llega a América con los jesuitas, que la utilizan como una técnica, una manera de enseñar a gente analfabeta, y que empieza a ser usada hasta por la gente que pese a no saber escribir pueden ensayar con ellas, expresarse y crear… Creo en sintetizar respecto a la tradición y modernidad, y en la importancia de conocer las raíces y proyectarlas en lo que uno haga. Toda mi admiración a los poetas y cantores populares que desde lo creado, crean cosas nuevas.

Por Amalia González Manjavacas
Fuente: EFE

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