El contrabajista israelí llegó con su «Brighlight Tour» a Chile
Un concierto esperado por muchos amantes del jazz contemporáneo fue el que realizó Avishai Cohen este lunes en Santiago. El virtuoso contrabajista y compositor, quien lideró la noche con su extraordinario talento, llegó en formato trío junto a dos eximios instrumentistas: la baterista Roni Kaspi y el distinguido pianista Guy Moskovich, ambas figuras de renombre en la actual escena jazzera.
La jornada comenzó a eso de las 20.00 horas, con Gabo Paillao Trío, proyecto del director de la Brígida Orquesta, quien presentó su nueva propuesta junto a destacados músicos de la escena local: el baterista Félix Lecaros, el contrabajista Milton Russel y el saxofonista Joaquín Contreras. Juntos, fusionaron lo clásico y lo contemporáneo del jazz con una propuesta vanguardista y de riqueza musical.
En el contexto de su Brightlight Tour y con un Club Chocolate lleno, el trío de Cohen sorprendió con su prístino sonido acústico generado con contrabajo, piano y batería, creando momentos de improvisación que hicieron vibrar al público en casi 90 minutos de música. Canciones como ‘Hope’, ‘Roni’s Swing’, ‘Remembering’, ‘Brightlight’ y ‘Courage’ resonaron con fuerza, además de interpretaciones vocales que, aunque en un espacio donde la voz no fue la protagonista, se hicieron sentir profundamente. Entre ellas, ‘Alfonsina y el Mar’ popularizada por Mercedes Sosa y ‘Summertime’ de George Gershwin, las que provocaron gran emoción en el público.

Roni Kaspi, con apenas 24 años no dejó indiferente con sus ritmos sincopados y solos en la batería, mientras que Guy Moskovich, ágil en las teclas y sólido en la interpretación, jugaron un papel fundamental en la sonoridad del trío liderada por el contrabajo siempre presente de Cohen. Los casi 90 minutos de concierto fueron de gran conexión emocional entre el trío y el público de principio a fin. Una noche de mucho groove, swing e improvisación, que dejaron en claro que el jazz sigue siendo un género que permite profundizar y despertar grandes emociones.
Por Julia Sandoval
Foto: Rodrigo Lagos

